Hace años que desterré los Oscar (y en general, cualquier premio carente de base científica) de mis prioridades. Concretamente, desde que Saving private Ryan fue relegada por una cosa titulada Shakespeare in love (Xekspir ai lou, en palabras de Jesús Gil). Cierto es que ha habido sorpresas agradables que han hecho justicia al producto (Parasite), pero en general, la producción cinematográfica de las últimas dos décadas no ve satisfecha la calidad de su factura con la debida recompensa (amplíese a otras disciplinas, como música o literatura). Total, que he visto On battle after another y me ha parecido un peliculón: entretenida, original, divertida, bien rodada y con una banda sonora absolutamente espantosa, que hubiera hecho buena la máxima de Buñuel de no añadir música a la película, porque sobra. Di Caprio vuelve a estar bárbaro y las dos horas y pico de la peli se pasan volando, que es más de lo que pueden decir la mayoría de producciones comunes. Benicio del Toro ha conseguido que me sienta joven a mi edad y el personaje de Sean Penn es, en sí mismo, una película aparte. En definitiva, más que recomendable producto (tengo debilidad por Paul Thomas Anderson desde Magnolia), gane o no gane premios.

Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.