Autor: El Kalifa

  • Empieza el espectáculo!

    Hemos celebrado el opening weekend, el comienzo oficioso de la temporada ciclista seria, con la llegada de las primeras carreras con piedras. En Omloop se cumplieron los pronósticos, y Van der Poel se llevó la prueba según el guión previsto, aunque con la inestimable colaboración de Vermeersch, que de forma inexplicable decidió echarle una mano al mejor corredor sobre piedras que ha parido este siglo, para servirle en bandeja la primer plaza. Vaya en su descargo que entró muerto en meta, pero quizá hubiera llegado más entero si hubiera hecho lo que la situación demandaba: pegarse a la rueda del rubio y no darle un relevo ni bajando. No es fácil gestionar determinadas situaciones de carrera, pero en ciertos casos (que se lo digan a Del Toro y Caparaz) no parece que haya muchas dudas. Si vas en un grupo con el favorito número uno, que se apunta a la carrera a última hora, y que en la parte decisiva deja muy claro que va a por ella, lo suyo es hacerte el tonto, mover la cabeza y dejarle que haga lo que sabemos que va a hacer. Y si le puedes seguir, pues adelante. Pero no tiene lógica que hasta el momento decisivo de la prueba, y en un grupo reducido (novedad), te mates a relevar para que el artista vaya en carroza. En fin, lo dicho. Resultado esperado. Y con Visma completamente out.

    Al día siguiente, en la Kuurne, Visma se desquitó. Hay cierta ansiedad entre los aficionados (y me incluyo) por ver el rendimiento del nuevo misil británico que milita en el equipo avispa, y que ya avanzó cosas muy interesantes en 2025. Y también por comprobar el lugar de Visma en el marco actual, bajo la presión de tener que conseguir un nuevo sponsor para el ejercicio próximo. En esta prueba no defraudaron, y tras arropar durante toda la prueba a Brennan y ofrecerle un magnífico lanzamiento en el sprint final, con un trabajazo de Laporte, el joven talento se sacó de la manga otro rush espectacular en el que, en apenas cincuenta metros, le metió tres bicicletas al segundo. Lo curioso es que todo se podía haber quedado en nada si Decathlon no hubiera cerrado el peligroso hueco que se abrió a un kilómetro de meta, pero ya sabemos que ciertos factores en el ciclismo no son fácilmente previsibles.

    El próximo fin de semana tenemos la puesta de largo del número uno, el tirano llamado a marca una época, en la Strade Bianche. Salvo catástrofe, el resultado parece cantado, pero yo no pienso apartar la mirada de la tele.

  • Fin de semana para jovenzuelos

    Ha sido un fin de semana tan esperanzador como productivo. En Emiratos, Del Toro dio un salto de calidad y se hizo con la carrera local (que no es un critérium, aunque podría parecerlo), dominando la prueba como le ha dado la gana, y dejando claro que hay ciclista. Si aprende del error del Giro del año pasado, tenemos campeón en ciernes. Cabe plantearse si, visto lo visto, le pueda compensar salir de la estructura a finales de esta temporada y buscarse un equipo top en el que trabajen para él, porque es evidente que en las citas importantes de la temporada el papel de Pogačar como líder indiscutible está fuera de duda. Y todos saldríamos ganando, viendo nuevos gallos en el corral.

    Al hilo de lo anterior, parece que a Ayuso le ha sentado de fábula el cambio de aires, y se ha impuesto con autoridad el el Algarve, con un cartel y recorrido muy dignos. Ha sido ambicioso y además se ha llevado la última etapa, con sintomáticos gestos de agradecimiento a sus compañeros de equipo. Ayuso ha rendido bien en todos los terrenos, y eso es destacable, porque parece que va amueblando la cabeza, que es lo que necesitaba para sacar partido al motor que tiene. El Algarve ha traído también la consagración de Seixas (parece que por fin el ciclismo francés ha encontrado un referente, 43 años después) y las dudas de Almeida, que no ha dado nunca sensación de poder con estos dos.

    Finalmente, la otra alegría local de la semana la ha dado Romeo, que se lleva la Vuelva a Andalucía. Aunque aquí el recorrido no es para nada comparable al Algarve, tiene mérito que un corredor llamado a las carreras de un día se haya llevado una general trabajando en los puntos en que debía hacerlo. ha embolsado además una etapa y deja claro que el cambio de paradigma que nos trae Movistar (jóvenes con ganas de luchar carreras, y no vueltómanos que lo fían todo a tres semanas de verano para intentar un top 10) es mucho más profundo de lo que nos habían dado a entender. Ojalá vaya para largo y no nos estropeen a estos chicos (singularmente a Romeo) con el retorno de la obsesión por construir un hombre-tour.

  • Megadeth y el fin del camino

    Mustaine y sus mariachis acaban de lanzar el que, al parecer, será su último álbum de estudio, de título homónimo al nombre del grupo.

    Pese a mi indisimulada tendencia metalera, debo confesar que Megadeth nunca han sido santo de mi devoción (como Slayer). Siempre me ha parecido una banda trash residual, resultado de un pique de juventud, que ha cabalgado con el sambenito de ser la escisión pobre de Metallica. No resto mérito a su producción ni a su repercusión popular, pero musicalmente jamás me han dicho nada. Mustaine es un guitarrista justito, y lo de cantar, definitivamente, no va con él. Eso sí, sus defensores acudirán a que tiene un estilo y una voz muy «personales», que es lo que se suele decir cuando un cantante peñazo triunfa en el escabroso mundo de la popularidad injustificada.

    Tras años de polémicas absurdas, hace tiempo que Mustaine cerró heridas con Metallica, y en este trabajo incluso presentan una versión de Ride the lightning, canción en la que Mustaine tuvo una participación acusada.

    En fin, ojalá puedan disfrutar de un retiro agradable tras una vida de excesos. No pierdo nada con su desaparición, pero empatizo con aquellos de vosotros que les echéis de menos… si es que eso de retirarse va en serio (un saludo a The eagles y su Hell freezes over).

  • Una grabación histórica

    Hace tres años, y en el contexto de una situación familiar bastante compleja, tuve la oportunidad de descubrir a Yunchan Lim, un jovencísimo pianista surcoreano (18 años por aquel entonces) que YouTube tuvo a bien sugerirme en una noche de desvelo. El vídeo remitía a la final del concurso internacional de piano Van Cliburn, y en él interpretaba el celebérrimo Rachmaninov 3 en re menor, un concierto abismal que los pianistas suelen emplear para lucimiento propio en los concursos (como el 2 del propio Rachmaninov, el 5 de Beethoven o el primero de Brahms).

    Así que me puse a ver el vídeo con los auriculares y después de 40 minutos no había conseguido cerrar los ojos. Esa noche reproduje el concierto seis veces. No era la técnica. No era la expresividad. No era la lectura, arriesgada, audaz y rompedora a partes iguales. Era el todo. En su momento me pareció histórico. Días después, pude leer varias críticas sobre el concierto, y entre ellas abundaba la sensación de que quizás estábamos ante la mejor lectura jamás abordada de esta pieza. No cuento las versiones que he escuchado en mi vida de ese concierto, desde Horowitz a Ashkenazy, incluso pude disfrutarlo en vivo en el Barbican con Yuja Wang, pero nunca, jamás, había escuchado (ni he escuchado) nada parecido a lo de Yunchan Lim.

    Decca acaba de lanzar la grabación de este concierto, que, como os he dicho, está disponible igualmente en YouTube. La visión del pianista añade un punto extra, sin duda, a la interpretación, pero si no podéis verlo porque vais en el coche, o estáis haciendo ejercicio, o, simplemente, queréis centraros en la música, sin más, no dejéis de escucharlo: https://open.spotify.com/intl-es/album/0PTxe1JTvE79g8q92tjV0w?si=3KRRyVd3QeyLKW3fCxv75g

    No he dudado en estos tres años en poner mis oídos a disposición de todo lo que ha tocado este genio. Y si algo se puede decir de él es que es el pianista total. Acaba de grabar las variaciones Goldberg en directo, otra maravilla al alcance de pocos. Pero es que tiene la virtud de que, en sus manos, Mozart suena a Mozart, Beethoven a Beethoven, Bach a Bach y Rachmaninov a Rachmaninov.

    18 años tenía cuando ejecutó esta barbaridad. Luego nos dicen que los jóvenes de hoy no están preparados. Lo están, de sobra. Pero hay que trabajárselo.

  • Y el UAE a lo suyo

    Comentaba hace unas semanas con unos amigos que el UAE no había iniciado la temporada en modo Huno, y que parecía que este año otras estructuras, singularmente Red Bull Bora, estaban más entonadas en el bello arte de ganar carreras. Cierto es que con la llegada de Evenepoel, tanto el ciclista como su nuevo equipo parecen haberse retroalimentado (a ver cómo acaban las cosas con Lipowitz y Pellizari) y el rendimiento de Remco está siendo sobresaliente, apoyado en un cambio físico notable que le ha permitido presentarse en el inicio de temporada más delgado que nunca (por difícil que parezca).

    Sin embargo, cuando han empezado las carreras más serias de calendario, los UAE han vuelto a las andadas, aplicando el rodillo incluso a través de sus segundas espadas (Soler) y dejando claro que, un año más, son el equipo a batir. Wellens ha ganado en Jaén y han metido a los cuatro corredores del equipo en el top ten de la prueba, mientras que en el UAE Tour (suena a cachondeo, pero sí, aunque no sea una carrera autorregalada) Del Toro comienza asustando a rivales y compañeros por igual, en el que puede ser el año de su consagración.

    Está por ver si el alien Pogačar revienta este año por fin los monumentos que le faltan (San Remo y Roubaix), y no hay duda de que en el tour será el favorito número uno. Pero que los árboles nos dejen ver el bosque: UAE tiene un equipo inalcanzable, en el que cualquiera puede ganar en cualquier terreno, y no parece que vayan a cejar en el empeño.

  • 3000 viviendas ya son pocas viviendas

    El Innombrable ha anunciado que va a construir varios cientos de miles de viviendas públicas, para intentar solucionar el problema más acuciante que tienen hoy en día los ciudadanos jóvenes, que es tener un sitio en el que vivir. A decir verdad, hay que ser muy plano para creerse esta promesa, que el Innombrable lleva repitiendo durante siete años, y que, como todo lo que promete, irá a parar a un cajón sin la más mínima intención de convertirse si quiera en proyecto.

    España tiene un problema de vivienda endémico, y que no se soluciona porque, realmente, no hay ninguna voluntad de solucionarlo. En un lado de la balanza se sitúa el currito juvenil, que quiere vivir en Castellana por 300 euros al mes. Y, en el otro, el desgraciado que te cobra 2000 boniatos por un zulo enterrado en el inframundo de los trasteros. En medio de ambas posiciones, España tiene suelo libre para aburrir, pero que no se puede desarrollar porque en algunos casos hay ranas, en otros un riachuelo, en otros un nogal que no da nueces y en otros, en definitiva, el interés de algún alcalde podrido en sacarse el seguro de jubilación a cambio de una recalificación.

    Es muy fácil: sólo hay que liberar suelo, favorecer la promoción y evitar que el monstruo administrativo se dedique a poner palos en las ruedas. Con ello, además, se genera empleo (ese empleo que algunos políticos denostaban hace años diciendo que muchos jóvenes habían abandonado los estudios para dedicarse al dinero fácil de la construcción… ¡y hoy no hay personal para trabajar en ella!).

    No se trata de hacerte una casa en medio del monte, que luego todos queremos que la ambulancia nos llegue a la puerta. No. Se trata de que, si hay suelo, es absurdo que no se promueva, mientras nos siguen llenando esos mismos montes de molinillos para obtener una energía supuestamente limpia que luego provoca apagones (este será otro tema).

    Sigo sin entender esa inquina que los políticos actuales tienen hacia la iniciativa privada.

  • Sinners

    Pues igual que me decidí a ver One battle after another, me he chupado Sinners, que, al parecer, y confirmando mi teoría sobre los premios, es la película con más nominaciones a los Oscar de toda la historia, para desgracia de All about Eve o Gone with the wind, y alegría de Titanic o La La Land. El resumen de Sinners es muy sencillo. Debo reconocer que no sabía nada de la película, y que no tenía ni idea del argumento. En este caso, haberlo sabido me hubiera ahorrado un tiempo vital muy hermoso. La película es el resultado de meter en una batidora Crossroads, From Dusk Till Dawn y O’ Brother, y te sale un truño de proporciones bíblicas, que parte de una idea más o menos defendible y se acaba convirtiendo en la nada más absoluta. De hecho, no se salva nada de la película, salvo alguna cosa, que diría Mariano. Pero, en líneas generales, es un producto totalmente prescindible. Si os gustan las películas de vampiros y zombies, adelante. Pero si en otro canal os ponen Life of Brian, ni os lo penséis.
  • Una batalla tras otra

    Hace años que desterré los Oscar (y en general, cualquier premio carente de base científica) de mis prioridades. Concretamente, desde que Saving private Ryan fue relegada por una cosa titulada Shakespeare in love (Xekspir ai lou, en palabras de Jesús Gil). Cierto es que ha habido sorpresas agradables que han hecho justicia al producto (Parasite), pero en general, la producción cinematográfica de las últimas dos décadas no ve satisfecha la calidad de su factura con la debida recompensa (amplíese a otras disciplinas, como música o literatura). Total, que he visto On battle after another y me ha parecido un peliculón: entretenida, original, divertida, bien rodada y con una banda sonora absolutamente espantosa, que hubiera hecho buena la máxima de Buñuel de no añadir música a la película, porque sobra. Di Caprio vuelve a estar bárbaro y las dos horas y pico de la peli se pasan volando, que es más de lo que pueden decir la mayoría de producciones comunes. Benicio del Toro ha conseguido que me sienta joven a mi edad y el personaje de Sean Penn es, en sí mismo, una película aparte. En definitiva, más que recomendable producto (tengo debilidad por Paul Thomas Anderson desde Magnolia), gane o no gane premios.

  • Ministro en el banquillo

    Poco se habla hoy de la imagen del día de ayer, que no es la cena a la que no invitaron a Snchz, ni las tetas de la novia del presentador de las mañanas, ni una carretera partida por el hecho de que en invierno, pese al cambio climático, suele llover. No. La imagen del día es la de un ex ministro, y no uno cualquiera, sentado en el banquillo por forrarse con las mascarillas mientras los españolitos de a pie morían por miles sin poder acceder a ellas. No está de más recordar que Ábalos, trasunto político de un personaje de Santiago Segura, defendió, barriga de por medio, una moción de censura contra el inefable Rajoy para que cuajase un cambio de gobierno que limpiase al país de la «corrupción sistémica». Hoy sabemos que, nada más llegar al poder, la banda capitaneada por el acusado Ábalos Meco (el azar es caprichoso) abrió el saco y empezó a llenarlo como si no hubiera un mañana. A ver lo que sale del juicio. Pero la cosa no pinta bien.

    En cualquier empresa medio decente, ya habrían rodado cabezas. Pero aquí… ay, amigo, aquí los que están son conscientes de que, ahí fuera, en el mundo real, hace mucho frío.

  • Vuelve Landa

    Vuelve Landa

    Como todo lo eterno (y por edad, casi lo es), el ciclista más sobrevalorado de la historia del ciclismo patrio vuelve una temporada más, y lo hace de la forma que mejor sabe: con un virus que le impedirá debutar en el final del invierno. Landa nunca ha sido un adalid del sacrificio, y, puestos a ser justos, parece un imán que atrae todas las desgracias. Cuando no es una caída, es una mononucleosis, un gemelo doloroso o una astilla en el sillín. Sin olvidar que, cuando tiene una opción de acercarse a ganar una etapa, se la recortan y no se entera, y encima se fuga con el mayor especialista en levantar etapas recortadas.

    En fin, una vez que se ha quedado sin el objetivo primordial que se había fijado la temporada pasada (ayudar a Evenepoel a comer y beber en carrera), falta por despejar la incógnita de lo que será su 2026, posiblemente centrado en aprender a soltarse del manillar para celebrar una meta volante o ganar la regularidad en la clásica de los puertos.

    Permanezcan atentos, que a buen seguro el que fue uno de los mejores gregarios del mundo, y posiblemente el peor jefe de filas de la Historia, nos deparará notables sorpresas en el que (esperemos) sea su último año como ¿profesional?

    PD. Mis respetos y máxima admiración a su mánager.