Categoría: Cine y series

  • Sinners

    Pues igual que me decidí a ver One battle after another, me he chupado Sinners, que, al parecer, y confirmando mi teoría sobre los premios, es la película con más nominaciones a los Oscar de toda la historia, para desgracia de All about Eve o Gone with the wind, y alegría de Titanic o La La Land. El resumen de Sinners es muy sencillo. Debo reconocer que no sabía nada de la película, y que no tenía ni idea del argumento. En este caso, haberlo sabido me hubiera ahorrado un tiempo vital muy hermoso. La película es el resultado de meter en una batidora Crossroads, From Dusk Till Dawn y O’ Brother, y te sale un truño de proporciones bíblicas, que parte de una idea más o menos defendible y se acaba convirtiendo en la nada más absoluta. De hecho, no se salva nada de la película, salvo alguna cosa, que diría Mariano. Pero, en líneas generales, es un producto totalmente prescindible. Si os gustan las películas de vampiros y zombies, adelante. Pero si en otro canal os ponen Life of Brian, ni os lo penséis.
  • Una batalla tras otra

    Hace años que desterré los Oscar (y en general, cualquier premio carente de base científica) de mis prioridades. Concretamente, desde que Saving private Ryan fue relegada por una cosa titulada Shakespeare in love (Xekspir ai lou, en palabras de Jesús Gil). Cierto es que ha habido sorpresas agradables que han hecho justicia al producto (Parasite), pero en general, la producción cinematográfica de las últimas dos décadas no ve satisfecha la calidad de su factura con la debida recompensa (amplíese a otras disciplinas, como música o literatura). Total, que he visto On battle after another y me ha parecido un peliculón: entretenida, original, divertida, bien rodada y con una banda sonora absolutamente espantosa, que hubiera hecho buena la máxima de Buñuel de no añadir música a la película, porque sobra. Di Caprio vuelve a estar bárbaro y las dos horas y pico de la peli se pasan volando, que es más de lo que pueden decir la mayoría de producciones comunes. Benicio del Toro ha conseguido que me sienta joven a mi edad y el personaje de Sean Penn es, en sí mismo, una película aparte. En definitiva, más que recomendable producto (tengo debilidad por Paul Thomas Anderson desde Magnolia), gane o no gane premios.