Categoría: Actualidad hardcore

  • 3000 viviendas ya son pocas viviendas

    El Innombrable ha anunciado que va a construir varios cientos de miles de viviendas públicas, para intentar solucionar el problema más acuciante que tienen hoy en día los ciudadanos jóvenes, que es tener un sitio en el que vivir. A decir verdad, hay que ser muy plano para creerse esta promesa, que el Innombrable lleva repitiendo durante siete años, y que, como todo lo que promete, irá a parar a un cajón sin la más mínima intención de convertirse si quiera en proyecto.

    España tiene un problema de vivienda endémico, y que no se soluciona porque, realmente, no hay ninguna voluntad de solucionarlo. En un lado de la balanza se sitúa el currito juvenil, que quiere vivir en Castellana por 300 euros al mes. Y, en el otro, el desgraciado que te cobra 2000 boniatos por un zulo enterrado en el inframundo de los trasteros. En medio de ambas posiciones, España tiene suelo libre para aburrir, pero que no se puede desarrollar porque en algunos casos hay ranas, en otros un riachuelo, en otros un nogal que no da nueces y en otros, en definitiva, el interés de algún alcalde podrido en sacarse el seguro de jubilación a cambio de una recalificación.

    Es muy fácil: sólo hay que liberar suelo, favorecer la promoción y evitar que el monstruo administrativo se dedique a poner palos en las ruedas. Con ello, además, se genera empleo (ese empleo que algunos políticos denostaban hace años diciendo que muchos jóvenes habían abandonado los estudios para dedicarse al dinero fácil de la construcción… ¡y hoy no hay personal para trabajar en ella!).

    No se trata de hacerte una casa en medio del monte, que luego todos queremos que la ambulancia nos llegue a la puerta. No. Se trata de que, si hay suelo, es absurdo que no se promueva, mientras nos siguen llenando esos mismos montes de molinillos para obtener una energía supuestamente limpia que luego provoca apagones (este será otro tema).

    Sigo sin entender esa inquina que los políticos actuales tienen hacia la iniciativa privada.

  • Ministro en el banquillo

    Poco se habla hoy de la imagen del día de ayer, que no es la cena a la que no invitaron a Snchz, ni las tetas de la novia del presentador de las mañanas, ni una carretera partida por el hecho de que en invierno, pese al cambio climático, suele llover. No. La imagen del día es la de un ex ministro, y no uno cualquiera, sentado en el banquillo por forrarse con las mascarillas mientras los españolitos de a pie morían por miles sin poder acceder a ellas. No está de más recordar que Ábalos, trasunto político de un personaje de Santiago Segura, defendió, barriga de por medio, una moción de censura contra el inefable Rajoy para que cuajase un cambio de gobierno que limpiase al país de la «corrupción sistémica». Hoy sabemos que, nada más llegar al poder, la banda capitaneada por el acusado Ábalos Meco (el azar es caprichoso) abrió el saco y empezó a llenarlo como si no hubiera un mañana. A ver lo que sale del juicio. Pero la cosa no pinta bien.

    En cualquier empresa medio decente, ya habrían rodado cabezas. Pero aquí… ay, amigo, aquí los que están son conscientes de que, ahí fuera, en el mundo real, hace mucho frío.